Parque Nacional Shiretoko: La última frontera de Japón
En el extremo noreste de Hokkaido, existe un lugar donde el asfalto termina y la naturaleza salvaje toma el mando. Shiretoko, que en el idioma de los nativos Ainu significa “El fin de la tierra”, es Patrimonio de la Humanidad y uno de los pocos sitios en Japón donde todavía puedes sentirte como un explorador en territorio virgen.
Los Cinco Lagos de Shiretoko (Goko)
La joya de la corona son los Cinco Lagos. Hay una pasarela de madera elevada que te permite ver el primer lago sin peligro, pero si quieres ver los otros cuatro, tienes que hacer un trekking con guía. ¿Por qué? Porque Shiretoko tiene una de las densidades de osos pardos más altas del mundo. Ver los lagos reflejando las montañas de la cordillera de Shiretoko es una de esas estampas que te dejan sin palabras.
Encuentros salvajes: Osos y Águilas
Si vas en verano, lo mejor es coger un barco desde los puertos de Utoro o Rausu. Desde el mar puedes ver a los osos pardos con sus cachorros buscando comida en la orilla, cascadas que caen directamente al océano y, con suerte, ballenas y delfines. En invierno, el espectáculo cambia por completo: el mar se llena de hielo a la deriva (drift ice) y puedes ver a las majestuosas Águilas de Steller descansando sobre los témpanos.
Fregin: Aguas termales en la naturaleza
No te vayas sin visitar las cascadas de Kamuiwakka. Son aguas termales calientes que caen por una pendiente natural. Puedes subir por el lecho del río descalzo mientras el agua caliente te masajea los pies. Es una experiencia única en el mundo.
Shiretoko es para los que buscan lo auténtico, lo salvaje y lo indómito. Prepárate para el frío, para el aire puro y para una desconexión total.