Castillo de Nagoya: Símbolo del poder de los Tokugawa en Nagoya
El Castillo de Nagoya, en la prefectura de Aichi, fue construido por orden de Tokugawa Ieyasu como uno de los bastiones defensivos más importantes del shogunato. Es famoso mundialmente por sus Kinshachi (delfines dorados con cabeza de tigre) que adornan los extremos del tejado de la torre principal, sirviendo como amuletos contra incendios y símbolos del prestigio de la ciudad.
El Palacio Honmaru: Resplandor restaurado
Aunque la torre principal es una reconstrucción de hormigón, el Palacio Honmaru ha sido restaurado recientemente utilizando técnicas tradicionales y madera de ciprés de la más alta calidad. Sus salas están decoradas con réplicas exactas de pinturas en pan de oro del periodo Edo, ofreciendo una de las visiones más fieles de cómo vivían los señores feudales y samuráis de Chubu.
Los Kinshachi de oro
Cada delfín dorado está recubierto con láminas de oro de 18 quilates. Son tan icónicos que durante la reconstrucción tras la Segunda Guerra Mundial, se convirtieron en un símbolo de la resiliencia de Nagoya. Desde los jardines del castillo, verlos brillar bajo el sol de la tarde es una de las vistas obligatorias de la ciudad.
Jardines y festivales
El foso del castillo está rodeado de cientos de cerezos que florecen en primavera, convirtiéndose en uno de los mejores spots de hanami de la región. En verano, el castillo acoge festivales de baile Bon Odori, donde locales y turistas bailan bajo la sombra de la historia samurái.
Nuestro dato:
No dejes de visitar los restos de las murallas de piedra originales. Si observas de cerca, verás grabados y marcas en las piedras; eran las “firmas” de los señores feudales (daimyo) que aportaron materiales y mano de obra para la construcción del castillo, queriendo asegurar su legado en la piedra.