Miho-no-matsubara: La estampa clásica del Monte Fuji
Si buscas la vista del Monte Fuji que ha inspirado a los artistas de ukiyo-e durante siglos, tienes que ir a la costa de Shizuoka, a Miho-no-matsubara. Esta lengua de tierra de 7 kilómetros de largo está cubierta por más de 30.000 pinos negros que se retuercen frente al azul intenso del océano.
La leyenda del Hagoromo (El Manto de Plumas)
Este lugar es sagrado por la leyenda de una ninfa celestial que bajó a la tierra para bañarse y colgó su manto de plumas en las ramas de un pino. Un pescador lo encontró y solo se lo devolvió después de que ella bailara para él. El pino de la leyenda, el Hagoromo-no-Matsu, todavía se conserva y es un punto de peregrinación para los amantes de la mitología japonesa.
El Fuji sobre el mar de pinos
Lo que hace único a Miho-no-matsubara es la perspectiva. Caminar por la playa de arena volcánica gris oscura con el rugido de las olas a un lado, el verde oscuro de los pinos al otro y la mole blanca y azul del Fuji asomando al fondo es una de esas experiencias visuales soberbias. Es una de las “Vistas del Fuji” incluidas en la declaración de Patrimonio de la Humanidad.
Pasear por el “Camino de Dios”
Desde el cercano Santuario Miho, sale un camino elevado de madera llamado Kami-no-michi que atraviesa el pinar hasta la orilla. Pasear por aquí bajo la sombra de pinos centenarios te hace sentir la conexión espiritual que los japoneses tienen con este tramo de costa de Shizuoka.
Miho-no-matsubara es contemplación, brisa marina e historia viva bajo la sombra del volcán sagrado.