Matsushima: Uno de los tres paisajes más bellos de Japón
Durante siglos, los poetas japonesos han viajado hasta la costa de Miyagi solo para ver la Bahía de Matsushima. De hecho, se dice que el famoso poeta Matsuo Basho quedó tan impresionado por su belleza que no pudo escribir ningún poema y solo pudo exclamar: “¡Matsushima, oh Matsushima, Matsushima!”.
Un archipiélago de pinos
La bahía está salpicada de más de 260 pequeñas islas cubiertas de pinos negros y rojos. El contraste entre el azul intenso del mar y el verde de las islas es espectacular. La mejor forma de verlo es cogiendo un crucero de 50 minutos que te lleva entre las formaciones rocosas más curiosas. Cada isla tiene su nombre y su propia leyenda.
Templo Zuigan-ji y los túneles de roca
A pocos pasos de la costa se encuentra el Zuigan-ji, uno de los templos zen más importantes del norte de Japón. Sus puertas talladas y su pasillo principal son impresionantes, pero lo que más sorprende son las cuevas excavadas en la roca en el camino de entrada, que antiguamente usaban los monjes para meditar y depositar las cenizas de sus difuntos.
El puente rojo de Fukuura-jima
Cruzar el puente rojo de 252 metros de largo hasta la isla de Fukuura-jima es un clásico de Miyagi. Al llegar, hay un jardín botánico y senderos que te ofrecen algunas de las mejores vistas de la bahía desde tierra firme. Es el lugar perfecto para ver el atardecer.
Matsushima es un lugar para la contemplación, para disfrutar del pescado fresco de la zona y para entender por qué la naturaleza es la verdadera diosa de Japón.