El Castillo de Osaka): El orgullo de la ciudad
Si Osaka tuviera un rey, este sería su palacio. El Castillo de Osaka) es inmenso y se nota que fue construido para impresionar. Está rodeado de fosos gigantescos con muros de piedra que parecen imposibles de haber sido movidos por humanos hace 400 años. Es el corazón verde de la ciudad y el punto donde todo el mundo se reúne para disfrutar del aire libre.
Un museo moderno dentro de un gigante antiguo
Lo que ves por fuera es una reconstrucción preciosa, pero por dentro es un museo súper moderno con ascensores y pantallas. Te cuenta toda la historia de Toyotomi Hideyoshi, el hombre que unificó Japón y que construyó este castillo para demostrar su poder. Es una visita obligatoria si quieres entender cómo se forjó el país.
Las vistas desde lo más alto
Tienes que subir a la planta 8, al mirador. Las vistas de toda la ciudad de Osaka con el contraste entre los fosos antiguos y los rascacielos modernos son brutales. Busca las figuras de los delfines dorados (shachihoko) en el tejado; se decía que protegían el edificio contra el fuego.
El parque: Mucho más que el castillo
El recinto es enorme. Pasear por sus fosos, ver la gran puerta Otemon o simplemente sentarte bajo los cerezos si vas en época de Sakura es una maravilla. Es un sitio muy familiar, con músicos callejeros, gente paseando a sus perros y un ambiente muy relajado que te hará olvidar que estás en una de las ciudades más locas de Japón.
El Castillo de Osaka) es la mezcla perfecta de historia samurái y modernidad. ¡No te vayas de la ciudad sin verlo, impone de verdad!