Isla de Sado: Tradición, minas y tambores en el Mar de Japón
Aislada en el Mar de Japón, frente a la costa de Niigata, la Isla de Sado ha sido históricamente un lugar de exilio para nobles y artistas, y más tarde el hogar de la mina de oro más productiva del país. Hoy es un refugio de paz, naturaleza y cultura vibrante.
Las minas de oro de Aikawa
Pasear por los túneles de la mina de oro de Sado es retroceder en el tiempo. Verás figuras robóticas a tamaño real que muestran cómo trabajaban los mineros en condiciones extremas. El símbolo de la isla es la montaña Doyu-no-wareto, partida literalmente por la mitad debido a la extracción minera a cielo abierto.
Los tambores Kodo y las barcas Taraibune
Sado es la sede del grupo de tambores taiko de fama mundial, Kodo. Puedes visitar su centro y sentir el poder de la percusión japonesa. En el sur de la isla, en Ogi, puedes subir a las Taraibune (barcas cubo). Originalmente usadas para recolectar algas y mariscos, hoy las mujeres locales te invitan a subir en estas ninas barcas redondas controladas con un solo remo.
Una naturaleza virgen
La isla es inmensa y está llena de arrozales en terraza, acantilados dramáticos y el Crested Ibis (Toki), un ave sagrada que estuvo al borde de la extinción y que aquí se ha recuperado con éxito.
Sado requiere tiempo (hay que coger un ferry desde Niigata), pero la recompensa es descubrir un Japón que parece latir con un ritmo propio, lejos de todo.