Sakurajima: La fuerza humeante de la Bahía de Kinko
Hay pocas ciudades en el mundo con una presencia tan poderosa en su horizonte como kagoshima. Justo enfrente de la ciudad, cruzando la bahía, se alza el Sakurajima, uno de los volcanes más activos del planeta. Sus tres picos y su constante columna de ceniza blanca son el pulso diario de esta región de Kyushu.
Un volcán que se puede visitar (con respeto)
Aunque suena peligroso, el Sakurajima es una de las atracciones más visitadas. Puedes coger un ferry de 15 minutos (que funciona las 24 horas) y estar en la isla en un momento. Allí puedes pasear por los campos de lava de la erupción de 1914, que fue tan potente que unió la isla con la península de Osumi. La Ruta de los Lagos de Lava es un sendero fascinante donde verás cómo la vegetación lucha por colonizar la piedra volcánica negra.
Relax con vistas: Ashiyu de Nagisa
En el Parque Nagisa, puedes disfrutar de uno de los baños de pies (ashiyu) más largos de Japón mientras contemplas el volcán rugir y el mar de la bahía de Kinko. Es una experiencia surrealista estar sentado relajadamente con el agua caliente mientras ves las cenizas salir del cráter a lo lejos.
El sabor volcánico
No te vayas sin probar los productos únicos del suelo volcánico de kagoshima. El rábano Sakurajima Daikon (el más grande del mundo) y las mandarinas Sakurajima Komikan (las más pequeñas) son deliciosos y crecen únicamente gracias a la riqueza mineral de las cenizas.
Sakurajima es la prueba de la convivencia armoniosa entre el ser humano y las fuerzas más elementales de la tierra. Un gigante humeante que te cautivará.